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Un hecho que siempre llama
la atención del visitante es el habla de los canarios
que, dentro de un castellano perfectamente comprensible, está
influida por la diversidad lingüística aportada
por el continuo trasiego de visitantes foráneos que
a lo largo de los tiempos ha tenido esta Isla. Para muchos,
el habla grancanaria recuerda a la de los países sudamericanos
por su entonación dulce. Además está
llena de curiosas prácticas como el frecuente uso del
diminutivo cariñoso (Antoñito por Antonio),
o la sustitución de la "c" y la "z"
por "s". El grancanario está muy acostumbrado
a las lenguas extranjeras, por lo que es muy fácil
encontrar a nativos que de forma autodidacta han aprendido
a entender y hablar varios idiomas.
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